Entretenimiento

¿Cuál es el entusiasmo de Juan Martorano con el Petro?

Estas loas al Petro este es un buen ejemplo de confusión política dentro de una capa de la población que no es pícara del todo pero que tampoco termina siendo inocente, un buen ejemplo de disociación, para no hablar de ignorancia, porque a muchos los ofendería más que le dijeran “cuando confundes socialismo con monedas virtuales con socialismo no sabes de lo que hablas.”

Nuestra crítica nada tiene que ver con los cálculos hechos por Martorano en favor del Petro, a lo mejor son correctos. Lo que no es correcto es creer que estamos haciendo revolución con una moneda virtual y menos dentro de una sociedad desigual, que no produce y que apenas come, fraccionada, donde todo es mercancía, una sociedad capitalista y que vive en su mayoría en un estado de shock, lela, tratando de vivir, que hace rato dejó de preocuparse por la política… Si eso es cierto, quien tenga los Petros, que le vaya bien. Pero sospecho que, como en toda sociedad desigual, la mayoría de nuestra población no va a disfrutar de ese rendimiento mágico (igual, como si fueran dólares); la sociedad es desigual, y en ella los sueldos siempre serán desiguales y de miseria. Y porque el país está en el piso, ni siquiera produce petróleo. Lo que significa que la fuerza que respalda al Petro –además de ser la industria más contaminante de la Tierra – ese producto está todavía en el subsuelo, no colocado en el mercado, es decir, no está a la venta, sino debajo de la tierra. Si alguien quisiera reclamar parte de ese petróleo a cambio de sus Petros, se jodió, ¡a quién se lo van a reclamar!, ¿a Chevron?… pura paja, en todo caso van a tener que pedir su pedazo de Faja del Orinoco (recuerdo que una vez Luis Britto García habló de esto con todas las letras correctas). Creo que nos emocionamos mucho con el Petro, fuego fatuo, pan para hoy y hambre para mañana. Como decía mi mamá “¡no trabajes!, para que veas”

Después de demostrarnos con lápiz en la mano que podemos ganar mucho dinero con el Petro, sin tener que depender del dólar (para resumir), Juan Martorano termina su artículo: “¡Bolívar y Chávez Viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!, ¡Independencia y Patria Socialista!, ¡Viviremos y Venceremos!” https://www.aporrea.org/imprime/a301882.html

Ahí es donde uno dice ¡qué vainas tan raras las que llevan algunos en la mente! Qué espera este señor, ¿que nosotros nos hagamos todos ricos con el Petro…, que salvemos a Venezuela pagando con Petros…, que seamos mejores personas y más solidarios con el Petro? ¿Por qué tanta disociación frente a la realidad política que vive ÉSTE PAÍS DE ZOMBIS? Si el señor Martorano no hubiera lanzado esa chorrera de consignas chavistas y socialistas al final de sus loas al Petro no me hubiese molestado en escribir esta nota, porque hay que estar bien jodido para asociar el socialismo y la independencia con el Petro, con una moneda virtual, que contradice todos los valores relacionados con el trabajo, el trabajo creador, necesario para producir y vivir, satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales, nuestra verdadera independencia espiritual y material DEL CAPITALISMO, que es más espíritu de especulación y trampa que otra cosa.

Las criptomonedas son un subproducto del capitalismo, del “sistema” capitalista; si por el capitalismo fuera la existencia material del trabajo y de los trabajadores fuera virtual, y así se ahorrarían costos de producción, porque su interés es solo la ganancia y acumulación de riquezas, lujos y placeres, para los saqueadores del mundo. Si todos viviéramos de especular con ellas, de la “minería” de estas criptomonedas, estaríamos muertos de hambre o a punto de morir de hambre. O dicho de una forma más realista, mientras más gente se dedique a hacer minería de criptomonedas (o a especular con la moneda que sea), menos gente se ocupará en producir, ni siquiera a vivir como es debido; creo que ese escrito es un incitación a la holgazanería, una invitación a la vagancia; y además, no puede coronar su artículo diciendo “independencia y Patria Socialista”, porque está mintiendo, porque está calumniando al socialismo y a Chávez, como lo ha hecho el gobierno de Maduro hasta ahora cuando lanzan la misma consigna al tiempo que Vielma Mora le extiende la alfombra roja a la lumpen burguesía venezolana. El socialismo y la independencia, Bolívar y Chávez no pueden ser degradados a una moneda virtual, y a esa conciencia, a ese discurso de falso optimismo, de falso avance. Por otro lado, el Petro de Chávez fue un instrumento de pago alternativo al dólar con respaldo del petróleo, una proposición hecha a la OPEP, una moneda para comercializar el petróleo (como el Sucre, para no usar el dólar), sustentada en el trabajo productivo humano y en la soberanía sobre nuestros países sobre los recursos naturales, que no es el caso nuestro actual, un país embargado y dolarizado.

Estas loas al Petro este es un buen ejemplo de confusión política dentro de una capa de la población que no es pícara del todo pero que tampoco termina siendo inocente, un buen ejemplo de disociación, para no hablar de ignorancia, porque a muchos los ofendería más que le dijeran “cuando confundes socialismo con monedas virtuales con socialismo no sabes de lo que hablas.”

Nuestra crítica nada tiene que ver con los cálculos hechos por Martorano en favor del Petro, a lo mejor son correctos. Lo que no es correcto es creer que estamos haciendo revolución con una moneda virtual y menos dentro de una sociedad desigual, que no produce y que apenas come, fraccionada, donde todo es mercancía, una sociedad capitalista y que vive en su mayoría en un estado de shock, lela, tratando de vivir, que hace rato dejó de preocuparse por la política… Si eso es cierto, quien tenga los Petros, que le vaya bien. Pero sospecho que, como en toda sociedad desigual, la mayoría de nuestra población no va a disfrutar de ese rendimiento mágico (igual, como si fueran dólares); la sociedad es desigual, y en ella los sueldos siempre serán desiguales y de miseria. Y porque el país está en el piso, ni siquiera produce petróleo. Lo que significa que la fuerza que respalda al Petro –además de ser la industria más contaminante de la Tierra – ese producto está todavía en el subsuelo, no colocado en el mercado, es decir, no está a la venta, sino debajo de la tierra. Si alguien quisiera reclamar parte de ese petróleo a cambio de sus Petros, se jodió, ¡a quién se lo van a reclamar!, ¿a Chevron?… pura paja, en todo caso van a tener que pedir su pedazo de Faja del Orinoco (recuerdo que una vez Luis Britto García habló de esto con todas las letras correctas). Creo que nos emocionamos mucho con el Petro, fuego fatuo, pan para hoy y hambre para mañana. Como decía mi mamá “¡no trabajes!, para que veas”